Hoy, una amiga me ha preguntado porqué estoy dispuesto a dar la vida por gente que ni siquiera conozco.
Como puedo consagrar mi existencia a la protección de gente que de ninguna manera podría caerme bien jamás.
Y yo le he respondido ¿Cómo no hacerlo?
Cada vida es un tesoro irreemplazable. No lo olvidéis nunca. Que mi vida y mi alma no sean en vano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario